José María Vargas Vila, el profeta hiperbórico, padre de la literatura surrealista

Posted on 4 enero, 2011

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Acaso pueden las pulgas sepultar al león estruendoso de sus claras ideas libertarias?

Podrá el mortal matar a la idea?

Babilonia lo añora, entre visiones de nubes oscuras próximas a llorar y sus ruinas marcadas con la desolación de haber visto partir al hijo de sus entrañas, nadie sabe dónde está su cuerpo, pues los chacales que lo acosaban en vida royeron hasta la última médula de su cadáver.

El más grande humanista que parió Latinoamérica a inicios del siglo XX, yace sepultado en el protoplasma del estiércol del sistema que él mismo tanto acusó y cabe decir que también lo utilizó a su favor para regar su semilla.

Hablar de Vargas Vila es hablar de un padre generacional que siempre supo llegar a las masas usando personajes siquiátricos y un lenguaje exquisitamente rico y deliciosamente adictivo. Su literatura nos transporta a un mundo paralelo, con visiones de artista rebelde que a través de sus descripciones creaba un mundo diferente en sus lectores, casi lateral, casi real, dispuesto a nacer a la luz de nuestros dias.

Irreverente ante los dogmas y doctrinas aborregantes siempre se refería a si mismo como un águila a la cual los cuervos no se perdonaban haberla criado. En 1898, el presidente del Ecuador, Don Eloy Alfaro Delgado lo designa como ministro plenipotenciario en Roma y al presentarse ante el Papa de la época, León XIII, en su altivez intelectual de despreciar protocolos clericales, le dice “no doblo la rodilla ante ningún mortal.”

Encasillado como insultador, su megalomanía no permitía este tipo de palabras, si le hubiesen dicho anatemizador, apostrofador, u otra palabra sinónima de más contenido, la hubiese aceptado, creo yo.

Amante del placer constructivo, despreciador de los engaños de la sique, este colombiano símbolo de libertad aun vive. Sus libros censurados, a corto plazo por el clero y a largo plazo por los poderes fácticos de los cuales él era miembro, se resisten a ser mortales, brillan sin alas angélicas, tienen la compasión y el vigor del humano, la superioridad de su justicia, del poder de nuestra especie que él siempre supo engrandecer.

Marcó una época, engendró la Minerva y la Pasión en quienes lo tocamos, nuestras almas estériles de fundamento se vivificaron. Por sobre los siglos se erige incólume su presencia y el aliento de su mente. Hablar de este profeta es hablar de nuestra historia americana, quienes avisoraron su luz dejaron a un lado el engaño liberal y se volvieron humanos libres, eso lo hace un mesías intelectual.

Es justamente en Aura o Las Violetas donde muestra el desdén de la desaparición de sus Obras, sus hijas más amadas ya que eran progenie de su virtuoso intelecto. Tranquilo gran Quirón, tu prole nunca te dejará ante la vulgaridad de los dias.

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